Virginia Alabarce, de Establecimiento La Cumbre, destaca la trayectoria de la empresa familiar rosarina que suma certificaciones y amplía su cartera.
Con 44 años de trayectoria, Establecimiento La Cumbre es una empresa familiar rosarina fundada en 1982, que hoy lidera la segunda generación. “Somos apasionados en la elaboración de alimentos, especialmente panificados”, dijo Virginia Alabarce, quien conduce la compañía junto a su hermano. El portafolio incluye galletitas, budines, madalenas, pan dulce y alfajores, y actualmente se amplía con productos premezclas libres de TACC.
La orientación hacia la calidad no fue un camino trazado de antemano, sino una exigencia que llegó desde afuera. “Como elaboramos a fazon, nuestros clientes nos fueron señalando un camino, haciéndonos crecer y mejorar”, explicó Alabarce. Esa dinámica llevó a la empresa a cumplir con estándares cada vez más altos, impulsados por sus propios clientes.
El resultado de ese recorrido se traduce en dos certificaciones destacadas: La Cumbre se convirtió en la primera empresa de budines del país en obtener la certificación FSSC 22000 [Food Safety System Certification 22000], y recientemente sumó la certificación como Empresa B, que reconoce su desempeño ambiental, social y de gobernanza.
Entrevista completa:
Fotografía: Carlos Suter / Cámara: Leonardo Javier Ruiz / Entrevista: Alejo González Prandi

