El director de 10 y 11 explicó las características de producción en algodón puro, el desarrollo para terceros, la capacidad operativa y los planes de expansión.
“Llegamos a todos los rincones de la Argentina, con la ilusión de cruzar fronteras próximamente”.
La empresa 10 y 11 se dedica a la fabricación y comercialización de productos textiles para la limpieza doméstica y profesional, compuestos 100% por puro algodón. La empresa inició su actividad en 2012 y suma la trayectoria de su antecesora “Textil DOSS”, activa desde 1984, consolidando más de 40 años de conocimiento y desarrollo en el rubro.
Con base en Lomas del Mirador, partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires, Rodolfo Luis Sevilla, director de la compañía, destacó que una de las principales fortalezas es el equipo humano, “compuesto por sus dueños, a la cabeza, y un grupo de colaboradores dedicados a producir con total esmero y dedicación; el mejor producto de la categoría”.
La capacidad instalada, explicó, “crece junto a cada proyecto”, con inversión permanente en todas las áreas para que el servicio sea de excelencia y enaltezca el surtido ofrecido, que abarca cuatro tipos de artículos: paños para pisos, rejillas, franelas o gamuzas y repasadores.
En términos de volumen, la compañía atiende a pequeños comercios, medianos distribuidores y mayoristas, y grandes superficies regionales y nacionales. “Llegamos a todos los rincones de la Argentina, con la ilusión de cruzar fronteras próximamente”, afirmó Sevilla. A ello, la empresa suma atención directa y personalizada y la adaptación a requerimientos de “marca propia, volumen, logística y stock para reposición”.
Poder de adaptación
Respecto del diferencial productivo, el ejecutivo sostuvo que “la calidad no es negociable” y que el estándar debe ser inalterable. Incluso, aseguró, que la compañía cuenta con procesos y técnicas propias que no fueron ofrecidos por otros competidores, más allá de imitaciones formales.
Sobre el desarrollo de líneas para terceros, indica que desde hace tiempo trabajan en “marcas blancas o propias, además de las propias de línea, compartiendo incluso góndolas.
Como productores a veces es trabajoso, pero entendemos que es importante identificarse, con ese fin escuchamos la necesidad del caso e intentamos adecuarnos a cada uno, ya que pueden variar en diferentes requerimientos”, dijo Sevilla.
En cuanto al trabajo a fasón, señala que “prácticamente no existe más ese formato”, ya que la modalidad antigua no resulta rentable ni ventajosa para quien puede presentar un producto terminado. Ese esquema implicaba que el cliente proveyera la materia prima y se negociara un valor por kilo producido.
Actualmente 10 y 11 no proyecta iniciativas en esa modalidad y enfocan sus planes en productos terminados, con foco en sus marcas y adaptación a cada cliente.
La empresa manifiesta una sana ambición de crecer y llegar a más ámbitos domésticos y profesionales, promoviendo artículos biodegradables elaborados con materiales nobles y equilibrio entre precio, calidad y durabilidad, para evitar que opciones de otros orígenes y compuestos menos favorables para el ambiente se impongan en el mercado.
Fotos: 10 y 11
